Fecha
de lanzamiento: 28 de
julio del 2006
Características:
PC-Estrategia-Gestión-Era
Romana
Distribuidor: Take 2
España
Productor: 2K Games
Desarrollador: Firaxis
Games Firefly
Precio: 39.99€
Manual: Castellano.
Textos: Castellano.
Voces: Castellano.
Código PEGI: 12+
Web oficial:
Disponible
Análisis publicado el
03-10-2006 por Raven.
Requisitos: Windows
2000/XP, Procesador de
1.6 GHz, 512 MB de RAM,
lector de DVD, tarjeta
gráfica con 64 MB
(compatible T&L), 2.5 GB
de espacio libre en el
disco duro, tarjeta de
sonido compatible con
DirectX 7
Requisitos recomendados:
Windows 2000/XP,
Procesador de 2 GHz, 512
MB de RAM, lector de DVD,
tarjeta gráfica con 128
MB (compatible DirectX
8), 2.5 GB de espacio
libre en el disco duro,
tarjeta de sonido
compatible con DirectX 7
¡Saludos Tribuno! El
Imperio necesita de tu
talento. Las campañas en
las tierras Cartaginesas
no están saliendo como
el César pensaba.
Nuestros ejércitos están
teniendo verdaderos
problemas de suministro
y cada vez nos cuesta
más mantener las
posiciones. Necesitamos
que te traslades a la
zona, y con tu
experiencia, consigas
crear un enclave fuerte
y próspero desde el que
nuestras tropas puedan
abastecerse.
¡Honor y Gloria!
Cuando Rómulo y Remo
sentaron las bases de lo
que sería Roma nunca
pudieron imaginar hasta
donde se extendería su
poder e influencia.
Ahora nos toca a
nosotros ayudar a que
ese esplendor siga
aumentando. Desde
nuestra humilde posición
como gobernante de una
ciudad más del Imperio,
deberemos cumplir las
misiones que se nos
encarguen para
contribuir al esplendor
general del mismo. Al
principio serán cosas
sencillas. Cuatro
tablones de madera y un
poco de agua para todos,
pero después deberemos
conseguir ciudades
prósperas y fuertes,
donde los ciudadanos se
sientan como si
estuviesen en la
mismísima Roma.
Creando un Imperio
CivCity Roma es un buen
gestor de ciudades
ambientado en la época
de esplendor del
fastuoso Imperio Romano.
Viene firmado por
Firaxis y eso ya nos
denota un cierto grado
de confianza. La sombra
de Civilization se deja
sentir, y de hecho,
algunos elementos se
denotan de la misma
manera que en el juego
que le presta el
prefijo.
Para todos aquellos que
jugaran a Caesar III,
este título les traerá
muy gratos recuerdos. A
grandes rasgos, nos
encontramos delante del
mismo perro, pero con un
collar mucho más bonito.
Obviando las misiones de
aprendizaje, siempre se
nos dará a elegir entre
dos destinos. Uno
pacífico en donde el
esplendor y la elegancia
de las calles serán
objetivos prioritarios,
y otro en una zona
conflictiva, donde la
supervivencia del
enclave y una
prosperidad mucho más
moderada serán los retos
a conseguir.
Una vez ya sobre el
terreno, en la gran
mayoría de los casos,
nos encontraremos ante
un gran solar. Hay que
empezar desde cero.
Colocamos el centro de
la urbe y empezamos a
colocar chabolas y
servicios para
atenderlas. Nuestros
ciudadanos primero
pedirán agua para saciar
su sed, después querrán
carne para comer y como
ven que cada vez que
abren la boca se les
conceden sus peticiones,
seguirán con su mala
costumbre de seguir
pidiendo cosas. Aceite
de oliva, cítricos, pan,
vino… A la vez que
contentamos sus
inquietudes culinarias
pedirán otros bienes.
Primero serán ropas para
quitarse sus harapos,
después querrán templos
donde rezar, luego baños
y termas, médicos,
hospitales,
espectáculos… vamos, una
joya de ciudadanos.

Dependiendo de nuestra
posición en el mapa,
necesitaremos
determinados recursos
que no somos capaces de
producir, y por tanto,
nos tocará importarlos.
Para aliviar esa tensión
y equilibrar la balanza
comercial, algunas
ciudades vecinas
anhelarán ciertos bienes
que nosotros amablemente
y por un módico precio
les venderemos.
Por suerte, a medida que
solucionamos las
necesidades vitales de
nuestros romanos, ellos
irán aumentando su
estatus social y por
supuesto, sus
aportaciones al fisco.
Sus casas cambiarán, lo
que eran unas cutres
chabolas se convertirán
primero en chozas, luego
en ínsulas, domus,
villas y palacios. Estos
cambios, algunas veces
simplemente son
modificaciones en sus
casas, pero otras
implicarán necesitar un
nuevo emplazamiento, que
por supuesto necesitará
de todos los anteriores
servicios y además de
algunos nuevos.
En seguida te darás
cuenta de que lo que
empezó siendo un humilde
barrio de clase
trabajadora, se ha
convertido en un
asqueroso, pero
pudiente, barrio rico.
Que las cuatro calles
que necesitabas antes se
han convertido en varias
manzanas llenas de
tiendas y servicios; y
que para seguir
atendiéndoles empiezan a
existir ciertos
problemas de espacio
para colocar las
infraestructuras
necesarias. Por ello, al
empezar a plantear la
planificación urbana, es
necesario que no sólo
construyas de acuerdo a
las necesidades básicas,
sino a las futuras.
La seguridad ciudadana
también será una de tus
preocupaciones. Al
principio serán los
animales salvajes los
que amenacen a tus
trabajadores, pero
después serán los
incendios forestales. En
algunas misiones incluso
existirán enemigos que
querrán convertir
nuestra magnífica obra
en un campo de
escombros. Para estos
últimos necesitaremos
construir fuertes en
donde albergaremos las
guarniciones de soldados
que honorablemente
lucharán por tu ciudad y
por Roma.
A efectos prácticos
estos soldados son un
servicio más. Para
crearlos sólo es
necesario disponer de
armamento. Este
armamento será fabricado
dependiendo de los
materiales disponibles
en las infraestructuras
creadas para tal
propósito. Una vez
creadas las armas, el
soldado se recluta
automáticamente. Existen
2 tipos de tropas, los
legionarios y los
lanzadores de jabalinas.
En cada fuerte caben 3
guarniciones y nosotros
seremos los que
decidiremos el tipo de
cada una de ellas.
Los combates son
sencillos. Si el enemigo
llega a la ciudad hay
que sacar las tropas del
fuerte, alinearlas
enfrente de él y rezar
por que sean capaces de
abatirles. Si nuestras
tropas están completas,
es más efectivo hacerlas
salir de la ciudad, y en
el mapa de situación,
mandarlas al encuentro
de los atacantes.
Para conseguir alcanzar
el éxito y que nos
concedan un nuevo
destino será necesario,
amén de conseguir los
objetivos para los que
nos contrataron, no
llevar a la bancarrota
la economía local y
controlar la felicidad
ciudadana. Este último
factor dependerá mucho
de la situación de
nuestra urbe, si hay
servicios adecuados, si
existe desempleo, si les
pagamos poco y
explotamos mucho, si no
les damos de comer…
Mantener a raya ciertas
inquietudes nos
asegurará el éxito en
ese campo.
La investigación, quizás
sea el parámetro más
novedoso, invertir en
descubrir nuevas artes
puede ser muy lucrativo,
desde conseguir que el
recaudador de impuestos
recaude más a fin de
mes, pasando por
optimizar las horas de
trabajo de nuestros
ciudadanos o conseguir
gratuitamente ciertas
infraestructuras que de
otra forma supondrían un
fuerte desembolso para
las arcas municipales
bien merecen gastar unos
pocos denarios para
conocerlas.
La interfaz de control
es verdaderamente
sencilla e intuitiva. En
menos de dos minutos ya
sabremos controlar
perfectamente todas las
opciones de construcción
de nuestra ciudad.
Mediante la barra de
control superior
controlamos todos los
aspectos que afectan a
la ciudad: felicidad,
economía, población… Con
la barra de la izquierda
desplegamos los menús de
estructuras a construir;
y al pulsar sobre un
ciudadano o un edificio
visualizamos sus
características en un
menú en la parte
inferior.
Gráficos
El motor gráfico que
utiliza CivCity Roma no
es nuevo. Ya le pudimos
ver en acción en
Stronghold 2, un título
de dinámica similar.
Para está ocasión muy
pocos cambios han sido
introducidos, y los que
si que lo han hecho, han
sido prácticamente en el
desarrollo de los
edificios y las
animaciones de los
ciudadanos.
Hablando de las
actividades de nuestros
moradores, es muy
curioso poder ver que
hacen en cualquier
momento. Si pulsamos
sobre cualquier edificio
podremos ver que
actividades se están
desarrollando dentro; y
si pulsamos sobre ellos,
además de escuchar sus
opiniones y comentarios,
podremos saber su
profesión, donde vive,
donde va, si está
trabajando o en sus
ratos libres.
El aspecto más pobre es
el del terreno
circundante. Aunque los
efectos del mar y el
oleaje están bien
conseguidos, la
interacción con los
edificios a las orillas
del mar no son nada
correctas; y es que las
olas los atraviesan e
inundan sin ningún tipo
de problemas. La
vegetación tampoco es
uno de sus fuertes. Pero
en conjunto global, el
aspecto visual es bueno.
Música/Sonido
Durante toda la partida,
nuestras andanzas al
frente de nuestras
ciudades estarán
amenizadas con una serie
de piezas musicales muy
adecuadas para la
ambientación del título
que tenemos entre manos.
El tema de los efectos
sonoros es bastante
discreto. No están todos
los que debieran, pero
no se echa de menos
ninguno.

Edición española
Nuestras más sinceras
felicitaciones a los
responsables de la
localización a nuestro
idioma. Aparte de que
absolutamente todo el
juego se encuentra
localizado a nuestro
idioma, debemos hacer
especial hincapié en el
fantástico manual que lo
acompaña. En sus 100
páginas a todo color,
aparte de incluir todos
los detalles que afectan
al juego, incluye un
capítulo de curiosidades
del Imperio Romano.
En resumen
CivCity Roma no es un
título novedoso. Casi
todo lo que nos presenta
ya lo pudimos ver en
otros títulos de
idéntica temática. Aún
así, resulta muy
entretenido y fácil de
jugar. Una buena manera
de acercarse a los
juegos de gestión urbana
y de aprender un poco
más a cerca del gran
Imperio Romano.
Lo mejor:
La variedad de
construcciones y su
facilidad de manejo.
Lo peor:
Se puede volver
un tanto repetitivo.
Horas jugadas:
más de 15
Version analizada:
1.0
Equipo de pruebas:
AMD 64 3400+ GHz, 1024
MB RAM, GeXCube Ati
Radeon 9600 XT 256 MB,
Microsoft Windows XP
Professional SP2,
DirectX 9.0c.
Jugabilidad: 7
Gráficos: 7
Música y sonido<: 6
Edición española: 9
Nota final: 7
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